Dioses de Poniente

 Los Viejos Dioses

El culto a los numerosos espíritus sin nombre de la naturaleza fue llevado a los Primeros Hombres por los Niños del Bosque. Tras la llegada de los Andalos a Poniente, los espíritus recibieron el nombre de Viejos Dioses y la práctica de su culto quedó restringida al norte. La religión de los Viejos Dioses no tiene organización, clero, movimientos evagélicos o textos sagrados, pero los seguidores pasan algunas tradiciones de generación en generación. Algunas acciones, como el incesto o el parricidio se consideran ofensas a los dioses. Los arcianos con rostros tallados en la corteza se denominan árboles-corazón y se consideran sagrados. Las oraciones, juramentos, y matrimonios se realizan en presencia de un árbol corazón. Los rostros fueron grabados en los bosques de arcianos por los Niños del Bosque, pero se desconoce su significado o propósito. Hace tiempo todas las casas nobles tenían un bosquecillo de dioses con un árbol corazón en el centro, pero la mayoría de familias que ya no sigue a los Viejos Dioses han convertido sus bosquecillos en simples jardines.

Los Siete

Los Siete es/son un dios septuple, una única deidad con los siguientes siete aspectos: el Padre, el Guerrero, el Herrero, la Madre, la Doncella, la Vieja, y el Desconocido. La religión simplemente se llama "La Fe".

Los seguidores de la Fe usan una estrella de siete puntas, prismas de cristal, arco iris, y el número siete para representar la deidad y los ritos de oración involucran el uso de luz y cristales. Los Andalos trajeron a los Siete con ellos cuando llegaron a Poniente, y mediante su conquista se convirtió en la religión dominante del continente. La Fe de los Siete tiene una estructura eclesial muy organizada y fuertemente integrada en el gobierno y la cultura de Poniente. Está dirigida por el Septón Supremo, una especie de Papa, y un consejo de los "Altos Devotos", que parece ser un análogo del Colegio de Cardenales, de los cuales se elige al Sumo Septón. El Septón Supremo abandona su nombre cuando es elegido.

A los lugares de oración de los Siete se les llama septos y cada septo alberga representaciones de cada uno de los siete aspectos. En los septos rurales pueden ser simplemente máscaras talladas o dibujos de carboncillo en la pared, mientras que en los septos más ricos están representados por estatuas rellenas de metales y piedras preciosas. El Gran Septo de Baelor en Desembarco del Rey, un gran edificio de mármol blanco con siete torres de cristal sirve como sede central de la Fe. Antes de la llegada de los Targaryen, la sede de la Fe era el ornamentado Septo Estrellado en Antigua, construido de mármol negro con ventanas de vidrios tintados y arcos apuntados.

Los clérigos de la Fe son llamados "septones" o "septonas" dependiento de su sexo y tienen varias órdenes de devoción, cada una concentrada en un aspecto particular de los Siete. Por ejemplo, los septones devotos del Herrero llevan un pequeño martillo metálico en una cadena en torno al cuello. Las órdenes monásticas de septones viven en monasterios llamados septas, enclaves autoabastecidos controlados por los llamados "Hermanos Marrones". Los septones sin septa recorren el campo predicando a cambio de comida y alojamiento. A veces se les llama "hermanos mendigos", y portan un pequeño cuenco metálico alrededor del cuello.

Hay conventos de septas, llamados "Casas Madres", incluyen una mayor en Antigua. Hay varias órdenes de septas, llamadas blancas, grises o azules, pero no se sabe a que aspecto de la deidad se dedican. Las septas a menudo sirven como gobernantas en las casas de la alta nobleza. Los juicios de mujeres dirigidos por la Fe tiene septas entre los siete jueces. Las septas de rango más elevado cuentan entre los "Altos Devotos", lo que demuestra que tienen voz en la elección del Septon Supremo, pero no se sabe si una septa puede llegar a ese rango. Hay una orden de mujeres aparte que llevan votos de castidad y silencio, llamadas las "Hermanas Silenciosas", que se encargan de los muertos, pero no están consideradas septas.

También han existido las órdenes militantes de la Fe en algunos momentos de su historia, como los Hijos Guerreros, una orden de caballería compuestas por nobles y los Compañeros Pobres, escogidos entre la gente común. Se las conoce como "Espadas" y "Estrellas" respectivamente, y Maegor el Cruel las reprimió brutalmente.

Los creyentes de la Fe rezan a los aspectos particulares de los Siete pidiendo ayuda y guía dependiendo de sus circunstancias: al Guerrero piden coraje y destreza en el combate, al Padre por justicia, a la Madre piedad, al Herrero reparar lo que está roto, a la Vieja sabiduría, a la Doncella inocencia y felicidad, y al Desconocido le piden la muerte. Se encienden velas frente a los altares del Padre y de la Madre. Los rituales más grandiosos incluyen coros compuestos de setenta y siete septas.

Durante los juicios por combate, se espera que los Siete intervengan a favor del combatiente justo. Para ser armado caballero, un escudero debe pasar toda una noche de vigilia en un septo y ser ungido en el nombre de los Siete; por eso hay muy pocos caballeros en las zonas donde la Fe tiene poca influencia (el Norte, por ejemplo).

El Dios Ahogado

Adorado únicamente por los hombres del hierro en Poniente, el dominio del Dios Ahogado es el mar. La religión del Dios Ahogado es antigua,anterior a la invasión de los Andalos. Los invasores Andalos de las islas del Hierro se convirtieron a la religión local en vez de suplantarla con la de los Siete como hicieron en el sur. La religión del Dios Ahogado sirve de apoyo a la cultura de piratería naval de los Hijos del Hierro. Creen que el Dios Ahogado les creó para violar, saquear y conquistar reinos. El Dios Ahogado en si mismo se cree que trajo la llama desde el mar, y navegó por el mundo a espada y fuego. El enemigo eterno del Dios Ahogado es el denominado Dios de las Tormentas.

El ahogamiento y la resucitación son dos rituales muy importantes en la religión del Dios Ahogado. El ahogamiento es el método tradicional de ejecución utilizado por los Hombres de Hierro, pero también se le considera un acto sagrado, y los más fieles no le tienen miedo. Los recién nacidos son "ahogados" poco después de nacer sumergiéndolos en agua salada. Los clérigos, llamados "Hombres Ahogados" son sumergidos una segunda vez y recuperados mediante una primitiva resucitación cardiopulmonar. Los hombres ahogados visten togas con manchas verdes, grises y azules. Llevan porras hechas con maderas de naufragios durante las batallas, pellejos con agua salada para realizar rituales. Una oración muy común es "Lo que está muerto nunca puede morir, pero se levanta de nuevo, más fuerte y duro".

Madre Rhoyne

En Dorne, los Huérfanos de la Sangre verde siguen adorando a sus dioses de Rhoyne. El dios principal es la Madre Rhoyne, una personificación de su hogar ancestral, el río Rhoyne. También se la llama Madre Río. La religión tiene otros dioses menores, como el Viejo Hombre del Río, una tortuga que luchó contra el Rey Cangrejo para lograr el dominio subacuático.

R'hllor

R'hllor es un dios importante al otro lado del Mar Estrecho, pero tiene muy pocos seguidores en Poniente. También se le llama Señor de la Luz, el Corazón de Fuego, y el Dios de la Llama y la Sombra. Su símbolo es un corazón en llamas. Sus seguidores le adoran como dios de la luz, el calor y la vida. Su enemigo es el "Gran Otro", cuyo nombre no debe pronunciarse, el dios de la oscuridad, el frío y la muerte. R'hllor y el gran otro se enfrentan en una lucha eterna por el destino del mundo. Los seguidores de R'hllor creen que Azor Ahai, una figura mesiánica que se profetizó que volvería en antiguos libros de Asshai, inclinará la balanza de esta guerra. A Azor Ahai también se le llama el Príncipe que fue Prometido, el Guerrero de la Luz y el Hijo del Fuego. La profecía mantiene que usará una espada de fuego llamada Portadora de Luz, la Espada roja del Héroe, y levantará a los dragones de la piedra.

A los clérigos de R'hllor se les llama "sacerdotes rojos", debido a las amplias togas de color carmesí que visten. En el este a menudo se entregan niños a los templos de R'hllor para que los críen como sacerdotes. Cada atardecer los sacerdotes rojos encienden fuegos y cantan rezos en sus templos, pidiendo a R'hllor que traiga pronto el amanecer. "La noche es oscura y llena de terrores" es una frase muy común en los rezos a R'hllor. Los sacerdotes rojos creen que R'hllor a veces responde a sus seguidores concediendo favores mágicos. A menudo miran en las llamas en un esfuerzo para ver visiones del futuro. Los juicios por combate son una práctica aceptada por la fe en R'hllor; rezan antes del combate para pedir a R'hllor que dé fuerzas al contendiente justo.

Los Otros

Algunos de los salvajes que viven al norte del Muro adoran como dioses a las criaturas de hielo conocidas como los Otros. A menudo se refieren a ellas como "dioses fríos" que vienen con la nieve, y creen que deben aplacarlos con sacrificios para asegurar su propia supervivencia. Un salvaje llamado Craster, entrega a todos sus hijos varones a los Otros. Alguna de sus esposas afirman que los Otros eran hijos de Craster. Además, el tristemente célebre decimotercer Comandante de la Guardia de la Noche, el Rey de la Noche, también se decía que hacía sacrificios a los Otros. La Sacerdotisa Roja Melisandre afirma que los Otros son sirvientes del archienemigo de R'hllor, "el Gran Otro".

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